
Durante toda la historia de la humanidad ha habido guerras, revoluciones y enfrentamientos, y en todas ellas siempre ha habido líderes inteligentes, informados, con capacidad de decisión, y una masa de seguidores irreflexivos, voluntariosos, encantados por un par de ideas fuerza. En las guerras antiguas a ese segundo grupo se les llamaba “carne de cañón”, eran los que sin saber mucho realmente porqué luchaban, se les insuflaba de alguna pasión y se les mandaba en primera fila de batalla directamente al matadero.
En nuestro Colegio queremos tener del primer tipo de compromiso, del tipo de líderes inteligentes, informados, con convicciones fundadas, con sentido crítico, con criterios éticos, y capacidad de decidir entre bienes enfrentados, y también, entre males, discernir siempre el mal menor.
Francamente, de eso hasta ahora no estamos viendo en la ocupación del
Colegio que ya cumple un mes impidiendo que 700 alumnos puedan asistir.
Queremos establecer con claridad que como Colegio reconocemos que estamos
enfrentados a dos bienes sobre los cuales debemos decidir: por un lado, la legitimidad
y necesidad de movilización de los estudiantes a nivel nacional, y por otro
lado, la urgencia de recuperar la actividad en el edificio de
Es hora de terminar de una vez la ocupación del edificio, porque:
- No fue decidida democráticamente y un grupo de 15 o 20 personas no tiene derecho de imponer su voluntad a los 700 estudiantes que estudian en ese lugar;
- La protesta busca mejorar la educación y ya han sobrepasado todos los plazos para un período normal de estudios (extender el año hasta enero no lo solucionará),
- Muchos alumnos además de estudiar requieren alimentación y un lugar seguro mientras sus padres trabajan.
Una vez que retomemos la actividad, nuestro compromiso será promover y mantener un diálogo abierto, serio y fundado en torno de la educación, que permita una reflexión y decisiones inteligentes más allá de los lemas simplistas de blanco o negro. Hay un debate extendido por mucho tiempo en el mundo, que no se resuelve con pases mágicos, voluntarismo ni exclusiva pasión.
También nos comprometemos a fortalecer la formación cívica de los estudiantes, para reafirmar los valores y el comportamiento ciudadano democrático y pacífico. Pueden parecer más rápidos los atajos de imposiciones y amenazas violentas basadas en algún argumento y en la descalificación del oponente, pero la historia muestra que el único camino que no tiene retorno es la democracia, el diálogo y el entendimiento pacífico.
Queremos que nuestros estudiantes piensen como les parezca, y que piensen con fundamento en cómo hacer mejor su país, pero que sobre todo actúen en el marco del diálogo, el entendimiento pacífico y las decisiones por mayorías. No hay argumento que justifique imponer la voluntad por la fuerza a la mayoría.
Finalmente, queremos reafirmar el compromiso que siempre ha tenido el Colegio con entregar la mejor calidad de educación, con permanente capacitación de nuestros docentes, con las mejores instalaciones disponibles, equipamiento tecnológico, apoyo sicológico al aprendizaje y al desarrollo emocional desde niños, espacios de convivencia, deporte, y acogida a las nuevas inquietudes de los jóvenes, centrados siempre en los valores cristianos del amor, la familia, la solidaridad y la tolerancia.
Somos conscientes que queda mucho por mejorar y en eso invitamos a estudiantes y apoderados a comprometerse dialogando y proponiendo sus ideas de cómo avanzar.
Dios bendiga a toda la comunidad del Colegio Alberto Blest Gana.















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